miércoles, 11 de mayo de 2011
Yo quejándome
En las calles de Medellín ya no cabe un carro mas, ni una persona mas, ni nada mas, o esa es mi impresión después de recorrer, obligatoriamente porque si no no me asomaría por tan horrible lugar, las calles del centro de la ciudad. Nosotros somos el ejemplo vivo de que el paradigma moderno de crecimiento continuo es un fiasco. Aquí no tenemos pa donde crecer pero la cantidad de carros, de edificios, de gente y de proyectos arquitectónicos de toda índole parecen gritar que Medellín quiere crecer y seguir creciendo hasta reventar. ¿Quien le dijo a la gente que crecer continuamente es bueno? es antinatural, monstruoso por decirlo de una manera mas gráfica. En la naturaleza, y es un lugar común decir que la naturaleza es sabia pero sin duda lo es o por lo menos parece serlo en comparación con el ser humano, las cosas no crecen imparablemente, exceptuando las que corren directo a la degeneración y a la muerte como las estrellas y las células. ¿Por que Medellín no se pudo quedar chiquito, como un pueblito? ¿acaso era tan horrible vivir en un pueblo pequeño? ¿Por que no podemos controlar la natalidad si es tan putamente evidente que donde hay muchos no hay pa todos? y esta pregunta que es muy inocente e ingenua pero que la hago igual, no mas para terminar ¿Por que no pueden desaparecer los carros como por arte de magia y los cables de energía que hacen que el cielo se vea feo como inalcanzable detrás de una telaraña negra??
lunes, 28 de febrero de 2011
Río
Entre montañas
nace este río.
De Medellín
como yo
como mi padre.
Desciende,
atravesando ciudades pequeñas.
Se aleja, saltando,
del silencio de los arboles.
Acercandose
y recolectando mugre.
Pierde, mientras crece,
su inocencia translúcida.
Es un río que ya no es salvaje
ni libre.
Es otro río mas
lleno de puentes.
Y cruzan los mafiosos,
y cruzan las modelos,
y cruzo yo en el bus
y cruza el alcalde.
Atravesando una ciudad pequeña
nos mira pasar grises
morir y matarnos.
Pero sigue su camino entre montañas.
Atrás quedan Medellín
y su inocencia.
Inocencia translúcida del agua
mancillada.
nace este río.
De Medellín
como yo
como mi padre.
Desciende,
atravesando ciudades pequeñas.
Se aleja, saltando,
del silencio de los arboles.
Acercandose
y recolectando mugre.
Pierde, mientras crece,
su inocencia translúcida.
Es un río que ya no es salvaje
ni libre.
Es otro río mas
lleno de puentes.
Y cruzan los mafiosos,
y cruzan las modelos,
y cruzo yo en el bus
y cruza el alcalde.
Atravesando una ciudad pequeña
nos mira pasar grises
morir y matarnos.
Pero sigue su camino entre montañas.
Atrás quedan Medellín
y su inocencia.
Inocencia translúcida del agua
mancillada.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
El Cacto
Poema de Manuel Bandeira
Aquel cacto recordaba los gestos desesperados de la estatuaria:
Laoconte rodeado por las serpientes,
Ugolino y sus hijos hambrientos.
Recordaba también el seco nordeste,
palmeras, matorrales...
Era enorme, aun para esta tierra de ferocidades excepcionales.
Un día un tifón furibundo lo cortó de raíz.
El cacto cayó atravesado en la calle,
quebró los aleros de las casas de enfrente,
impidió el tránsito de los tranvías, automóviles, carros,
cortó los cables eléctricos,
y durante veinticuatro horas privó a la ciudad de iluminación y energía.
Era bello, áspero, intratable.
Aquel cacto recordaba los gestos desesperados de la estatuaria:
Laoconte rodeado por las serpientes,
Ugolino y sus hijos hambrientos.
Recordaba también el seco nordeste,
palmeras, matorrales...
Era enorme, aun para esta tierra de ferocidades excepcionales.
Un día un tifón furibundo lo cortó de raíz.
El cacto cayó atravesado en la calle,
quebró los aleros de las casas de enfrente,
impidió el tránsito de los tranvías, automóviles, carros,
cortó los cables eléctricos,
y durante veinticuatro horas privó a la ciudad de iluminación y energía.
Era bello, áspero, intratable.
Un dato
Del Diccionario de la ciencia de José Manuel Sánchez Ron
... Los seres humanos que hoy pueblan la Tierra y que tienen, aproximadamente, más de cincuenta años, cargan sobre sus hombros la enorme responsabilidad de haber deteriorado nuestro planeta más que cualquier otra generación o generaciones anteriores, o que ninguna otra de los millones de especies que existen o han existido...
... Los seres humanos que hoy pueblan la Tierra y que tienen, aproximadamente, más de cincuenta años, cargan sobre sus hombros la enorme responsabilidad de haber deteriorado nuestro planeta más que cualquier otra generación o generaciones anteriores, o que ninguna otra de los millones de especies que existen o han existido...
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